Si te interesa cómo se alimenta Chile y qué está pasando en los campos, este artículo es para ti. La agricultura del país está pasando por una fase de cambios rápidos: el clima se vuelve más impredecible, la tecnología avanza a pasos agigantados y los consumidores exigen productos más sostenibles.
En los últimos años Chile ha vivido sequías fuertes en el norte y lluvias intensas en el sur. Eso obliga a los agricultores a replantearse qué cultivos sembrar y cuándo hacerlo. Por ejemplo, la zona de Coquimbo está invirtiendo en sistemas de riego por goteo que reducen el consumo de agua hasta en un 40 %. En el sur, los viñedos están adoptando cubiertas vegetales para proteger el suelo de lluvias torrenciales.
El cambio climático también afecta la disponibilidad de recursos hídricos. Cada vez son más las iniciativas de captación y reutilización de aguas residuales tratadas para usos agrícolas. Estas medidas no solo cuidan el medio ambiente, sino que reducen costos operativos.
La revolución digital llegó al agro chileno con drones, sensores y plataformas de datos. Un agricultor de la zona central puede lanzar un dron una vez a la semana para detectar áreas con estrés hídrico o plagas antes de que se propaguen. Los datos se analizan en tiempo real mediante apps móviles, lo que permite ajustar fertilizantes y pesticidas al momento preciso.
Además, la biotecnología está generando variedades de maíz y trigo más resistentes a sequías y temperaturas extremas. Estas semillas son desarrolladas por centros de investigación locales en colaboración con universidades como la UACh, que aportan conocimiento técnico y pruebas de campo.
La agroindustria también se está modernizando. Empresas que antes solo procesaban frutas ahora venden sus productos bajo marcas certificadas orgánicas o de comercio justo, lo que abre puertas a mercados internacionales exigentes.
En resumen, la agricultura chilena está enfrentando retos climáticos con ingenio y tecnología. Si eres productor, consumidor o simplemente te preocupa el futuro del alimento en Chile, estar al tanto de estas tendencias es clave para tomar decisiones informadas.
Se espera que el fenómeno climático de La Niña, exacerbado por el cambio climático, inicie en julio y potencialmente se prolongue durante tres años, impactando significativamente la agricultura en Chile. Se prevén heladas tardías y escasez de precipitaciones que afectarán cultivos clave como aguacates, cítricos, uvas, y kiwis. Esto intensificará el proceso de desertificación en regiones críticas como Coquimbo y Santiago.
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