Si estás pensando en terminar tu matrimonio o ya te encuentras en medio del proceso, lo primero que necesitas es entender qué implica realmente un divorcio. No se trata solo de papeles; hay decisiones importantes sobre dinero, hijos y la propia vida emocional. Aquí te explicamos todo de forma clara para que no te pierdas.
En Chile existen dos formas principales: el divorcio voluntario, cuando ambos cónyuges están de acuerdo, y el divorcio contencioso, que se da cuando hay desacuerdos. El voluntario es más rápido y barato porque basta presentar una solicitud conjunta ante el tribunal y firmar un convenio de separación. En cambio, el contencioso requiere que cada parte exponga sus argumentos y, a veces, se necesite mediación o pruebas.
Para iniciar cualquiera de los dos procesos necesitas reunir documentos básicos: acta de matrimonio, cédulas de identidad, certificado de nacimiento de los hijos (si los hay) y una lista de bienes. Si tienes propiedades en común, será necesario también el registro de la escritura. No olvides que el tribunal puede pedir informes económicos para definir pensiones alimenticias o compensaciones.
Lo más importante es no dejarse arrastrar por la tensión. Pregúntate: ¿qué aspectos son negociables y cuáles no? Define tus prioridades, ya sea la guarda de los hijos o la distribución equitativa del patrimonio. Mantén una comunicación lo más respetuosa posible; incluso un mensaje corto puede evitar malos entendidos.
Si hay niños involucrados, pon su bienestar al frente. Acuerdos claros sobre visitas, manutención y educación reducen conflictos futuros. Muchos padres encuentran útil crear un calendario de actividades para que los chicos sepan cuándo estarán con cada uno.
Busca apoyo profesional: un abogado especializado en familia te ahorrará tiempo y errores. Además, considera la ayuda de un psicólogo o coach emocional; enfrentar el divorcio sin asistencia puede ser abrumador. Recuerda que no estás solo y que hablar con personas de confianza alivia la carga.
Cuida tus finanzas durante el proceso. Haz una lista de ingresos y gastos, separa cuentas si es necesario y revisa tu presupuesto para adaptarte a posibles cambios en pensiones o cuotas alimenticias. Un pequeño ajuste ahora evita sorpresas desagradables después.
Finalmente, date espacio para sanar. El divorcio no solo afecta la vida legal, también la emocional. Permítete sentir, pero también busca actividades que te reconecten con tus intereses: deporte, hobbies o tiempo con amigos. Con el tiempo volverás a encontrar estabilidad y nuevas oportunidades.
Jennifer Lopez ha solicitado el divorcio de Ben Affleck, poniendo fin a su matrimonio de dos años. Lopez, de 55 años, busca compensación económica por lo que considera inversiones realizadas en Affleck durante su matrimonio. La pareja se casó dos veces, primero en Las Vegas y luego en Georgia, y no tenían acuerdo prenupcial.
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