Si alguna vez has visto humo elevarse sobre los cerros o escuchado la sirena de los bomberos, sabes lo serio que es un incendio forestal. En Chile, estos siniestros no son raros y pueden destruir bosques, viviendas y vidas en cuestión de horas. Pero hay cosas prácticas que puedes hacer hoy mismo para reducir el riesgo y proteger a tu familia.
Lo primero es entender por qué se inician los fuegos. La mayoría proviene de actividades humanas: fogatas mal apagadas, colillas de cigarrillo tiradas al suelo, quema de residuos agrícolas sin control y hasta descuidos con herramientas que generan chispas. En temporada seca, el clima favorece la propagación; temperaturas altas, vientos fuertes y poca humedad hacen que cualquier chispa se convierta en llama gigante.
Los rayos también pueden provocar incendios, pero representan menos del 10 % de los casos en nuestro país. Lo preocupante es que muchas veces la gente subestima el poder del viento: un soplo de 30 km/h puede arrastrar brasas a cientos de metros y encender vegetación seca al otro lado del camino.
Ahora, lo útil: ¿qué puedes hacer? Primero, mantén el terreno alrededor de tu casa libre de materia combustible. Retira ramas secas, hojas caídas y restos de poda; crea una franja de al menos 5 metros sin vegetación densa. Si tienes jardín, riega la tierra regularmente durante los meses críticos para evitar que se vuelva polvo.
Si vas a hacer una fogata o asado al aire libre, elige un sitio designado y asegúrate de tener agua o arena cerca. Apaga completamente las brasas antes de irte: cubre con tierra, revuelve y vuelve a cubrir hasta que no haya más humo.
Para los amantes del campo, evita quemar residuos en áreas cercanas a bosques o terrenos protegidos. Usa equipos de quema certificados y sigue las normas locales; muchas municipalidades emiten permisos sólo cuando la humedad está por encima de ciertos niveles.
En caso de detectar un fuego incipiente, actúa rápido: avisa a los bomberos (llamando al 133) y, si es seguro, intenta sofocar con agua o tierra. Nunca intentes controlar un incendio que ya se ha extendido; la velocidad del viento puede cambiar en segundos.
Otra herramienta sencilla es instalar detectores de humo y sensores de calor en casas rurales. Hoy existen dispositivos conectados a apps móviles que envían alertas al instante, dándote tiempo para evacuar o avisar a los servicios de emergencia.
Finalmente, educa a tu comunidad. Organiza charlas vecinales, comparte folletos y participa en simulacros de evacuación. Cuanto más gente sepa reconocer los signos de un incendio y cómo actuar, menos daño causará.
Los incendios forestales son una amenaza real, pero con pequeñas acciones cotidianas puedes reducir el riesgo significativamente. Mantén tu entorno limpio, respeta las normas al quemar y actúa rápido si ves humo. Así, protegerás tus bosques, tu hogar y a los que te rodean.
Un voraz incendio forestal ha obligado a las autoridades a declarar una Alerta Roja en Quilpué y Villa Alemana. El fuego ha devorado 40 hectáreas y amenaza infraestructuras vitales. Con el despliegue de numerosos recursos, incluyendo brigadas, aviones y helicópteros, los esfuerzos están centrados en impedir que las llamas avancen y pongan en peligro más vidas y propiedades.
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