Si tienes un hijo o cuidas a un pequeño que ha sido diagnosticado con autismo, seguramente te surgen muchas preguntas. No estás solo; muchos padres buscan información clara y útil para entender qué está pasando y cómo ayudar. Aquí encontrarás respuestas sencillas, ejemplos cotidianos y recursos que puedes aplicar hoy mismo.
Los signos del autismo suelen aparecer antes de los tres años. Observa si el niño evita el contacto visual, tiene dificultades para compartir intereses o muestra una respuesta inusual a ruidos y luces. A veces prefieren jugar solos con objetos repetitivos, como girar ruedas o alinear bloques una y otra vez.
Otro indicio frecuente es la falta de gestos típicos: puede que no señale cosas que le gustan o que no responda cuando lo llamas por su nombre. Si notas estas conductas, no te alarmes; simplemente busca una valoración profesional para confirmar el diagnóstico.
Una vez confirmado, la intervención temprana marca la diferencia. La terapia de lenguaje ayuda a mejorar la comunicación verbal y no verbal. Los terapeutas ocupacionales enseñan habilidades sensoriales y motoras que facilitan actividades diarias como vestirse o comer.
En casa, crea rutinas predecibles: los niños con autismo se sienten más seguros cuando saben qué viene después. Usa imágenes o tarjetas visuales para ilustrar cada paso de la rutina; ver el día a día en dibujos reduce la ansiedad y fomenta la autonomía.
Los apoyos escolares son clave. Habla con maestros y orientadores para adaptar el aula: asientos cerca del docente, tiempo extra para tareas o un espacio tranquilo donde el niño pueda calmarse. La comunicación constante entre casa y escuela evita malentendidos y refuerza los logros.
Existen grupos de apoyo en línea y presenciales donde padres comparten experiencias, recomendaciones de especialistas y actividades lúdicas. Unirte a estas comunidades te brinda ideas frescas y un espacio para desahogarte sin juicios.
No subestimes el poder del juego estructurado. Juegos de turnos simples, rompecabezas o actividades sensoriales (como masa para modelar) favorecen la interacción social y desarrollan habilidades cognitivas. Acompaña al niño, celebra cada intento y mantén una actitud positiva.
Recuerda que el progreso puede ser lento y variar día a día. Lo importante es mantener la constancia, adaptar las estrategias según lo que funcione y reconocer los pequeños avances. Cada paso adelante construye una base sólida para su futuro.
En Chile, un caso de violencia escolar ha causado alarma tras reportarse que un niño de 10 años con Trastorno del Espectro Autista fue agredido gravemente en la Escuela Cervantes Básica de Santiago. La Defensoría de la Niñez busca determinar responsabilidades administrativas y el colegio ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos, brindando además apoyo psicológico a la víctima y su familia.
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