¿Alguna vez te has cruzado con el número 13 o evitado pasar bajo una escalera? No estás solo. Las supersticiones son esas ideas que la gente lleva de generación en generación y que, aunque no tengan base científica, siguen influyendo en decisiones cotidianas.
La mayoría aparecen en momentos de incertidumbre. Cuando algo sale mal, buscamos una explicación fácil y a menudo la encontramos en un gesto o número que consideramos "malo". En la antigüedad, los temores se mezclaban con la religión y la falta de conocimiento sobre fenómenos naturales. Con el tiempo, esas creencias quedaron grabadas como tradiciones: el gato negro cruzando tu camino, tocar madera para evitar la mala suerte, o lanzar sal al aire después de una desgracia.
En cada cultura hay variantes. En Latinoamérica se habla del "mal de ojo", en Asia del número 4 que suena parecido a la palabra "muerte" y en Europa el viernes 13 es temido por muchos. Lo interesante es cómo esas ideas viajan y se adaptan, creando un mosaico de mitos que comparten una raíz: la necesidad humana de control.
No tienes que renunciar a tus costumbres, pero sí puedes ponerlas en perspectiva. Si tocar madera te hace sentir mejor, hazlo; si al final del día decides que el número 13 no tiene poder sobre ti, también está bien. La clave es reconocer cuándo una superstición está limitando tu vida y decidir cambiarla.
Un buen truco es preguntar "¿qué pasa realmente si ocurre lo que tememos?". Muchas veces la respuesta es nada o algo que podrías manejar sin problemas. También puedes transformar la creencia en un juego: por ejemplo, si temes pasar bajo una escalera, simplemente cuenta cuántas veces lo haces al día y verás que el mundo no se acaba.
En el entorno laboral o académico, hablar abiertamente de estas ideas ayuda a desmitificarlas. En la Universidad Austral de Chile, varios estudiantes comparten anécdotas sobre rituales antes de exámenes; eso crea un sentido de comunidad y reduce la ansiedad.
Al final, las supersticiones son parte de nuestra cultura. Sirven como recordatorios de nuestras raíces y pueden ser divertidas si no las tomamos demasiado en serio. Así que la próxima vez que veas una pata de conejo o escuches a alguien evitar el número 13, sonríe y sigue con tu día; tú decides cuánto poder le das.
El viernes 13 es una fecha cargada de supersticiones y creencias sobre la mala suerte, pero también se considera un día con gran poder energético y espiritual. Este artículo explora cómo se puede transformar este día en una oportunidad para el cambio positivo y el crecimiento personal mediante diversos rituales.
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