La sequía ya no es solo un dato del clima, es una realidad que se siente en el día a día. Desde la falta de lluvia hasta los embalses bajos, el agua escasea y eso impacta en la vida de todos. Aquí te contamos qué la provoca, cómo afecta a la agricultura y al consumo doméstico, y qué puedes hacer para aliviarla.
El principal motor de la sequía es la falta prolongada de lluvias en la cuenca del río Copiapó y otras regiones norteñas. El fenómeno de La Niña también juega su papel, al bloquear las precipitaciones habituales. A esto se suma el aumento de temperaturas promedio, que evapora más rápidamente los recursos hídricos.
Otro factor clave es el uso intensivo del agua para la agricultura. Chile exporta una gran parte de su producción agrícola y muchos cultivos requieren riegos constantes. Cuando las cuencas no reciben recarga natural, la extracción supera la reposición y los pozos se agotan.
En casa puedes reducir el consumo con medidas simples: cierra el grifo mientras te cepillas los dientes, usa la lavadora solo con carga completa y aprovecha el agua de lluvia para regar plantas. Pequeños hábitos suman un gran ahorro cuando se multiplican por miles de hogares.
Si tienes jardín o huerto, opta por especies autóctonas que toleren menos riego. Instala sistemas de riego por goteo; gastan hasta un 70% menos agua que los aspersores tradicionales. Además, cubre la tierra con mantillo para evitar la evaporación.
En el sector productivo, la tecnología es clave. Sensores de humedad del suelo y drones pueden indicar exactamente cuánta agua necesita cada cultivo. Así se evita el exceso y se protege el recurso a largo plazo.
Los gobiernos locales están implementando planes de gestión integral del agua: regulaciones para limitar la extracción, campañas de concientización y proyectos de recarga artificial de acuíferos. Mantente informado sobre las normativas de tu zona y colabora con iniciativas comunitarias.
En definitiva, la sequía es un reto que nos toca a todos. Conocer sus causas y adoptar hábitos más responsables puedes marcar la diferencia. Cada gota cuenta, y si sumamos esfuerzos individuales, el impacto colectivo será mucho mayor.
Se espera que el fenómeno climático de La Niña, exacerbado por el cambio climático, inicie en julio y potencialmente se prolongue durante tres años, impactando significativamente la agricultura en Chile. Se prevén heladas tardías y escasez de precipitaciones que afectarán cultivos clave como aguacates, cítricos, uvas, y kiwis. Esto intensificará el proceso de desertificación en regiones críticas como Coquimbo y Santiago.
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